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La influencia del cine en edades infantiles es transformadora de identidades socializadoras, en mayor medida se procura que las películas infantiles generen en su gran mayoría un componente integrador y abierto a la comunicación. Pero a pesar de los argumentos de este tipo de cine, muchos niños y niñas no sacan el provecho que deberían en su más estricto sentido crítico. Por ello en las aulas se debería de tomar mayor consciencia y fomentar actividades de análisis o crítica sobre los argumentos y la narrativa de la película en cuestión. Sin duda no siempre los niños y niñas saben interpretar dichos argumentos sin una guía o explicación, sobre todo cuando paralelamente y a diario están influenciados por tantos videojuegos, videos en youtube o las propias redes sociales a las que tienen alcance generando un discurso simplista barato y fácil de conseguir, más bien lleno de banalidades que en muchos casos roza la violencia. Por tanto si queremos sacar provecho del cine infantil para nuestros hijos debemos por una parte fomentarlo más como acción educativa y a la vez restar de sus hábitos aquellos momentos de ocio un tanto malsanos que aminoran las virtudes del cine y función socializadora que en definitiva es para el fin social al que se presta.

La orientación de los padres hacia sus hijos en opiniones sobre la película que han visto es escasa, pues la mayoría de las veces que se acude en familia al cine se queda en impresiones que carecen de profundidad y lo más superficial es lo que queda en la retina de los más pequeños. Desde que toman asiento en los alzadores infantiles hasta que acaba la película, un sin fin de mensajes son absorbidos por esas cabecitas que aún están por formar, a veces sin control. No estamos exagerando ni queremos hacer de nuestros hijos/hijas un “spielberg”, pero al menos dejar algunas pinceladas sobre el argumento de la película y que les sirvan de provecho. Muchas veces y es cierto que se aconseja mejor la lectura que el cine por aquello de que fomenta más la imaginación y se estimula muchísimo más el cerebro, porque el cine más que un compendio de estímulos narrativos y audiovisuales sus mensajes entremezclados quedan en ocasiones enmascarados, no en vano y eso pasa a los adultos en muchas ocasiones tienen que ver de segunda vez la película para quedarse con algunos detalles que antes habían pasado por alto.

Y el tiempo pasa y de la niñez da paso a la adolescencia, se dejan de usar los alzadores infantiles y ellos se sientan cómodamente junto a los amigos en el cine, son los primeros pasos en la socialización en grupo para nuestros hijos, entonces los padres pasan a un segundo plano y el cine empieza a ser absorbido sin ninguna guía. Entre los años de adolescencia y juventud las películas no sólo influyen en nuestra imagen de la realidad: de un artista, de una ciudad, la moda, etc… Las películas van modificando también, y mucho, la actitud hacia productos concretos e incluso va cambiando pautas tradicionales de consumo.

Según “A.Tudor” el cine es un elemento legitimador que afianza las creencias, a la vez que homogeneíza la cultura en edades donde las ideas se van integrando con mayor fuerza. Por su parte los adolescentes en el tránsito una vez van creando su propia personalidad y dejado atrás su etapa infantil busca insertarse como parte de la comunidad y del mundo, necesita referencias y un espejo donde sentirse y reconocerse. Hoy día y a través del cine las personas desde su niñez cuentan con un potenciador elemento de desarrollo que forja ya un patrón relativamente estable de conducta, emoción y pensamiento.